Sí, tal y como dice el título de este artículo: "con los ojos fijos en el pasado, no lograba ver el futuro". Mi pasado, infancia y adolescencia fueron estupendos, fantásticos, rodeado de una familia intachable, cariñosa. Unos padres que se han dejado la piel, y con los años tristemente la salud,para que sus hijos estemos donde estamos ahora, es decir, donde cada uno de nosotros hemos querido o hasta donde ellos han podido, que no es poco. Si bien es verdad que muchas veces inducidos u obligados de alguna manera a seguir determinados caminos, tenemos mis hermanas y yo la seguridad de que siempre actuaron de buena fé y con la mejor de las intenciones. Esto. ni mucho menos, trata de ser un reproche hacia ellos. Si así fuese, no sería más que un tremendo desagradecido. Se trata simplemente de una reflexión. Yo, durante mi etapa de instituto (allá por el pleistoceno) quise dejar de estudiar pensando que lo que mejor mí iba a ser trabajar (huír del entorno que tanto daño me había hecho)......Pero en qué? Pues gracias a mi padre en una oficina de hombre/niño invisible. No existía. No servía para nada. No era nadie. Y aún así estuvo bien. Como siempre es la experiencia la que nos abre los ojos y nos hace caer en la cuenta de que nunca es tarde para rectificar. Y eso hice. Volví a estudiar a pesar de la negativa de mi madre (la pobrecilla pensaba que lo que yo pretendía era ni trabajar, ni estudia, y así podría haber sido. Pensó como pensaría cualquier madre). Sin embargo mi padre me apoyó aún corriendo el riesgo de enfrentarse a mi madre, que en aquélla época era como meterse en la jaula de los leones sin Ángel Cristo. Ahora la pobrecilla es un angelito con el cuerpo en la tierra pero parte de su esencia en el cielo. Así que volví al instituto y terminé mis estudios incluso con sobresalientes, calificación que ya había olvidado que existía desde EGB (soy de esa generación que acumula juventud jeje). Como todos esperaban, pues había pasado desde los 15 años trabajando como voluntario con niños, estudié magisterio, a pesar de otras propuestas que yo hice, tales como fotografía, peluquería, estética, bellas artes (sólo esta última no era posible pues nuestros recursos, a pesar de no ser malos, no daban para pagar una carrera fuera de la isla: soy isleño y a mucha honra). El resto no eran carreras, eran tonterías.... TONTERÍAS... Esas tonterías podrían haber sido mi felicidad actualmente...o no. Eso nunca lo sabré.
Estudio magisterio, que eso sí era de provecho, con tanta suerte que saco hasta matrículas de honor y sobresalientes. Me sentía como si un hada me hubiese tocado con su barita en la cabeza; o como si campanilla me hubiese inundado con su polvo mágico y me hiciese volar hasta tocar las nubes. Fue sin lugar a dudas la época más feliz de mi vida como estudiante.
El problema, sí, problema, fue cuando empecé a trabajar. Al principio muy bien: todo eran alabanzas y retos que superar. Era como seguir jugando a educar. Pero, como siempre, la realidad da un salto y se plante delante de nosotros.Poco a poco fui convirtiéndome en una persona depresiva por épocas: siempre estaba estresado......a pesar de que no se me daba mal. Lo cierto es que esta situación se ha venido repitiendo hasta la actualidad, cada día con más frecuencia e intensidad. Por supuesto pasé por manos de un psiquiatra que, más que ayudarme (bueno, para ser justos, puede que al principio y en algunas cosas que no vienen al caso, un poco, pero siempre con mucha medicación y poca charla. Ya hablaba él mucho con él mismo y de sí mismo. Yo, me limitaba a escuchar o no, o a seguir pensando negativamente mientras él se lo pasaba pipa con él mismo. Me pregunto si no sería él el que necesitaría al psiquiatra y la medicación más que yo. Tengo la sensación de que yo fui su psiquiatra. No estaría mal que me pagara todo el dinero que yo desperdicié con él...No sé). Lo cierto es que la cosa no mejoraba: con medicación bien, sin medicación mal. Algo pasaba, claro está.
Tan cerrado estaba mi baúl de los tesoros, que un día, hablando con una amiga después de una sesión con este señor bastante desafortunada o poco inspirada, ésta me dijo lo siguiente, tal cual (´bueno, a partir de ahora voy a perder mi dignidad, pero no me importa es lo que pasó, aunque quede como un tonto): -"Oye, ¿No has pensado en cambiar de médico?"-.....Yo me quedé en blanco. Sus palabras resonaban en mi cerebro como un grito en una enorme gruta HUECA Y VACÍA.Cambiar de médico. ¿Cómo no se me ocurrió a mí ese razonamiento tan...simple? Me sentí tontísimo, la verdad. Y encima ella se disculpaba por meterse en mis cosas, hasta que yo le cerré la boca con un enorme y sincero GRACIAS!!!!!!!!!!!! Aún no había amanecido, cuando empecé a investigar entre amistades y amigos de amistades sobre algún, esta vez psicólogo, que fuera bueno y de fiar, y tuve tanta suerte que de 20 personas, 15 coincidían en el mismo. En "MI ÁNGEL". Ángel no porque me pasara la mano por el lomo mientras yo contaba mis miserias diciéndome "pobrecito mi niño". NO. Lo primero que me dijo cuando yo dejé de hablar en mi primera cita fue: -Vale, pero tú que has hecho para salir de ahí, de esa situación que me has explicado?- Eso después de haberle dicho que yo iba a Yoga, a acupuntura, tomaba flores de bach, homeopatía, iba al psiquiatra del seguro...... Y va el desgraciado y me repite la pregunta. Yo pienso, pobre, no oyebien. Pero oía perfectamente. Me dijo: -"Tú vas a sitios para que ellos te solucionen tus problemas, pero ¿TÚ, que haces o has hecho para solucionarlo?-. Tengo muchos defectos, pero cuando veo u oigo una verdad, sé reconocerla, y con la boca pequeñita le dije...nada??
Y desde ese momento hasta ahora, he ido batallando y mejorando (muy poco a poco, la verdad) cada día como persona, aunque hasta hace bien poco, CON LOS OJOS EN EL PASADO. Por lo tanto, NO LOGRABA VER EL FUTURO...
Sigo teniendo problemas, pero ahora busco la forma de caminar hacia adelante (o es hacia delante?) y buscar todos los caminos que la vida me presenta para superar mis problemas, siempre con la vista puesta en la meta, no en el punto de partida. Esa frase, ahora forma parte de mi vida, junto con HOY, AQUÍ Y AHORA (frase que tengo tatuada en mi brazo para no olvidarlo). Soy más feliz pues siento que mi vida está en mis manos, y que sólo de mí depende ver al final del camino un pozo negro y oscuro (espero que con el agua limpia), o como dice una amiga mía que también ha contribuído y espera que siga haciéndolo (tú, la alicantina), una lamparita, una luz. Yo ahora uso la lamparita para ver el fondo del pozo, y veo que no hay nada. Así que....para qué entrar???
Ahora me digo y me repito tantas veces como necesite la siguiente frase: SI ALGUNA VEZ CREES QUE NADIE TE QUIERE O TE SIENTES SÓLO, NO ES CIERTO. YO TE QUIERO.
Y es cierto. Me quiero y me acepto, con mis luces y mis sombras (aunque ahora con la lamparita, la sombra no asusta tanto). Esto también es magia para mí. MUCHA MAGIA. Ahora siento mucho menos miedo.
Espero que este gran rollo sirva para algo o para alguien.
Para mi ha sido un placer escribirlo.
Para mis amigos Teresa, Salva, Carlos, y como no Jose (mi duende mágico), con todo mi cariño y agradecimiento, por estar atentos y prender la lamparita cada vez que esta se apaga. Un beso enorme. Son las mejores hadas madrinas que uno puedetener.
Millones de besitos, tantos como estrellas.